¿Quién
fue San Pablo?

(la conversión de Pablo)
Un Hombre venido de Tarso que cambió el rumbo de la Iglesia.
El
Santo Apóstol Pablo inicialmente era llamado por su nombre hebreo Saulo,
pertenecía a la estirpe de Benjamín y nació en la ciudad de Tarso, Cilicia,
(Asia Menor), que era conocida por su academia y por la instrucción de sus
habitantes. Pablo tenía los derechos de la ciudadanía romana, pues era nativo
de ésta ciudad, descendiente de judíos, liberados de la esclavitud por
ciudadanos romanos. Pablo recibió su educación primaria en Tarso, y
evidentemente allí conoció la cultura pagana, ya que en su carta y discursos
se advierte claramente las huellas del conocimiento de los escritores paganos.
Su
educación posterior la recibió en Jerusalén; en la entonces prestigiosa
academia rabínica con el conocido maestro Gamaliel, quien era considerado un
conocedor de la Ley, y a pesar de pertenecer al partido fariseo, era un libre
pensador y amante de la sabiduría griega. Aquí según la costumbre adoptada
por los hebreos, el joven Saulo aprendió el arte de construir tiendas, lo que
posteriormente le ayudó a ganar el alimento con su propio esfuerzo.
Saulo,
por lo visto se preparaba para el deber de rabino (instrucción religiosa),
después de completar su educación, él se reveló como un fuerte defensor de
la tradición farisea y perseguidor de la fe de Cristo. Puede ser que por la
designación del Sanedrín (consejo o
junta del pueblo judío), él fue testigo del martirio de San Esteban, luego
recibió el poder de perseguir oficialmente a los cristianos aun fuera de las
fronteras de Palestina, en Damasco.
El
Señor al ver en Saulo un "instrumento elegido" para Él, camino hacia
Damasco milagrosamente lo llamó al servicio apostólico. Saulo yendo por el
camino fue iluminado por una luz resplandeciente; a causa de la que cayó sobre
la tierra.
De
la luz surgió una voz: "Saulo, Saulo ¿porqué me persigues?" A la
pregunta de Saulo "¿Quién eres?" - El Señor contestó " Yo soy
Jesús a quien tu persigues." El Señor encomendó a Saulo ir a Damasco;
donde se le indicará qué hacer después. Los acompañantes de Saulo escucharon
la voz de Cristo, pero no vieron la luz, conducido de la mano hacia Damasco,
Saulo, privado de la vista, fue instruido en la fe, y al tercer día bautizado
por Ananias. Cuando fue sumergido en el agua recuperó la vista. Desde este
momento se hizo un confesor celoso de la enseñanza, que antes perseguía. Por
un tiempo se fue a Arabia, luego retornó a Damasco para enseñar acerca de
Cristo. La ferocidad de los judíos, indignados por su conversión a Cristo, lo
obligaron a huir a Jerusalén, donde él se unió a la comunidad de los fieles y
conoció a los apóstoles. A causa del atentado contra su vida por parte de los
judíos helenistas, debió regresar a su Tarso natal. En el año 47 él fue
llamado a Antioquía por Bernabé para enseñar, y luego se encaminó junto a él
a Jerusalén donde trajo ayuda a los necesitados.
Pronto,
al regresar de Jerusalén, por mandato del "Espíritu Santo," Saulo
junto a Bernabé se dirigió en su primer viaje apostólico, que duró entre los
años 45 y 51. Los apóstoles atravesaron toda la isla de Chipre. Saulo es
llamado Pablo luego que convierte a la Fe de Jesucristo al procónsul Sergio
Pablo.
Durante
el transcurso del viaje misionero de Pablo y Bernabé fueron fundadas las
comunidades cristianas del Asia Menor: Antioquía de Psidia, Iconio, Listra y
Derbé. En el año 51 el Apóstol San Pablo participó en el Concilio Apostólico
en Jerusalén, en el que fervientemente se opuso a que los paganos convertidos
al cristianismo observen las costumbres de la Ley de Moisés.
Al
volver a Antioquía, al Apóstol Pablo acompañado por Silas inició su segundo
viaje apostólico. Primero, él visitó las Iglesias del Asia Menor fundadas
anteriormente y luego se trasladó a Macedonia, donde estableció Filipos, Tesalónica,
y Berea. En Listra San Pablo sumó a Timoteo, su amado discípulo, entre sus
acompañantes, y desde Troade continuó su viaje junto al Evangelista Lucas.
Desde Macedonia San Pablo pasó a Grecia donde enseñó en Atenas y en Corinto,
permaneciendo en ésta última ciudad un año y medio. Desde aquí envió dos apóstoles
a los Corintios.
El
segundo viaje se extendió entre el año 51 y 54. Después San Pablo fue a
Jerusalén visitando en el camino a Efeso y Cesarea, y desde Jerusalén llegó a
Antioquía. Luego de una corta estadía en Antioquía, el Apóstol Pablo inició
su tercer viaje apostólico (56-58), visitando primero como era su costumbre a
las Iglesias del Asia Menor establecidos en primer término; luego se detuvo en
Efeso, donde en el transcurso de dos años se ocupó diariamente de la enseñanza
en la escuela de Tirano. Aquí él escribió su epístola a los Gàlatas (debido
al recrudecimiento de la doctrina judaica) y la primer epístola a los Corintios
(como consecuencia de los desórdenes y respuesta a la carta, que los Corintios
le enviaron). El alzamiento popular instigado por el platero Demetrio contra
Pablo, obligó al Apóstol a dejar Efeso y dirigirse a Macedonia, y finalmente a
Jerusalén.
En
Jerusalén a causa del tumulto iniciado contra él, el Apóstol Pablo fue tomado
prisionero por las autoridades romanos y fue recluido (preso) primero por el
procónsul Felix y luego por su sucesor Festo. Esto ocurrió en el año 59 y dos
años después, el Apóstol Pablo, como ciudadano romano, apela al Cesar, por su
propio deseo fue enviado a Roma para ser enjuiciado por el Cesar. Al sufrir un
naufragio en la Isla de Malta el Apóstol arribó a Roma recién en el verano
62, allí se benefició de la gran condescendencia de las autoridades romanas y
enseñó libremente.
En
Roma el Apóstol Pablo escribió sus epístolas a los Filipenses (en
agradecimiento por el envío de dinero junto a Epafrodito), a los Colosences, a
los Efesios y a Filemón habitante de Colosas (a causa de la huida de su esclavo
Onesimo). Estas tres cartas fueron escritas cerca el año 63 y enviadas con
Tiquico. Enseguida desde Roma escribió su carta a los Hebreos (¿?) de
Palestina. El siguiente destino del Apóstol Pablo no se conoce con exactitud.
Algunos consideran que él se quedó en Roma y por mandato de Nerón fue
martirizado en el año 64. Pero existen fundamentos para suponer, que luego de
su reclusión de dos años, y la defensa de su obra ante el senado y el
emperador, el Apóstol Pablo fue liberado, y que nuevamente viajó al Oriente.
Sobre
ello se pueden encontrar señales en sus epístolas Pastorales a Timoteo y Tito.
Habiendo pasado mucho tiempo en la isla Creta, él dejó allí a su discípulo
Tito para la ordenación de por todas las ciudades como atestigua la ordenación
de Tito como obispo de Creta por él realizada. Posteriormente en su carta a
Tito el apóstol Pablo lo instruye en como debe cumplir sus obligaciones de
obispo. A través de ésta epístola se advierte que él proponía pasar aquel
invierno en Nicopolis, cerca su Tarso natal.
En
la primavera del año 65 visitó el resto de las Iglesias del Asia Menor y en
Mileto dejó al enfermo Trafimov a causa de que ocurrió un tumulto contra el apóstol
en Jerusalén, lo que le trajo en consecuencia la reclusión. Se ignora si el Apóstol
pasó por Efeso, ya que él decía que los presbíteros de Efeso no verán más
su rostro. Pero por lo visto, en aquél tiempo él ordenó a Timoteo como obispo
para Efeso. Más adelante el Apóstol pasó por Troada y llegó a Macedonia. Allí
él escuchó sobre el recrudecimiento de las falsas doctrinas en Efeso, y
escribió su primer carta a Timoteo. Luego de estar un tiempo en Corinto se
encontró en el camino con el Apóstol Pedro. Ambos continuaron su viaje a través
de Dalmacia e Italia. Llegando a Roma, deja al Apóstol Pedro, y continúa solo
en el año 66 hacia el occidente llegando a España.
Después
de su regreso a Roma fue nuevamente encarcelado hasta su muerte. Según la
tradición, al volver a Roma, él enseñó en la corte del Emperador Nerón y
convirtió a su amada concubina a la Fe de Cristo. Por ello él fue enjuiciado,
y si bien por la misericordia de Dios fue liberado, como él mismo expresó, de
la garra de los leones, (es decir de ser comido por los leones en el circo) fue
recluido en la prisión.
Luego
de nueve meses de prisión él fue decapitado, como ciudadano romano cerca de
Roma en el año 67, después de Cristo. Desde una visión general de la vida del
Apóstol Pablo se aprecia que ella se divide tajantemente en dos mitades. Hasta
su conversión en Cristo, San Pablo, todavía Saulo, fue un severo fariseo,
observante de la ley mosaica y de las tradiciones patriarcales, que pensaba
justificarse por las obras de la Ley y su celo en la Fe de los patriarcas,
aproximándose al fanatismo.
Luego
de su conversión, él se hizo Apóstol de Cristo, totalmente entregado a la
obra del anuncio evangélico, feliz de su llamado, pero consiente de sus
debilidades para la realización de este gran servicio, y adjudicando todas las
obras y merecimiento a la Gracia de Dios. Toda la vida del Apóstol hasta su
conversión, según su profundo convencimiento fue un error, un pecado que lo
condujo hacia la condenación.
Sólo
la todopoderosa Gracia Divina pudo ponerlo en el camino de la salvación. Desde
aquél momento el Apóstol Pablo trata de ser digno del llamado Divino. Él es
consiente que no hay y no puede haber discurso u otro merecimiento ante Dios:
todo es obra de su misericordia. El Apóstol Pablo escribió catorce epístolas
que constituyen la enseñanza sistemática del cristianismo.
Éstas
epístolas, gracias a su amplio conocimiento y agudeza, sobresalen por su
originalidad. El Apóstol Pablo se esforzó mucho, como el Apóstol Pedro, en
difundir la fe de Cristo y con justicia es venerado como el gran Apóstol de los
géntiles.
¡Que
el Señor salve nuestras almas por las oraciones de los Apóstoles San Pedro y
San Pablo!
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