El
Celebremos todos con María
1251
- 2001
¡Gracias Señora por 750 años de tu vestido de gracia, prenda de tu amor maternal!
El
Escapulario:
Por Alfonso Ramos
Tres
épocas son en las que podemos considerar la orden Carmelita. La primera en el
Antiguo Testamento con el Profeta San Elías, mas de 900 años antes del
nacimiento de María. La segunda cuando nació la Reina del Cielo . y la tercera
con San Simón y el Escapulario.
Hallándose
San Simón como general de la Orden
Carmelita y viendo que la Regla era solo para ermitaños y solitarios, fue a
rogar al sumo Pontífice Inocencio IV, que la mitigase a fin de poder vivir en
los poblados para servir a Dios y ganarle almas mediante el ministerio
sacerdotal. Tal aprobación fue concedida.
Creció
tanto en él y en sus demás hermanos de religión el celo por la gloria de Dios
y de su Santa Madre, que osó pedir a la Virgen les concediera a los carmelitas
el titulo de ser sus Hermanos y que se
dignara otorgarles una prenda de especial predilección.
Madre mía –solía decirle- flor del
Carmelo, vid florida, resplandor del cielo, Virgen fecunda y singular, Madre
Apacible que no conoció varón, da a tus Carmelitas algún privilegio, ¡Oh
Estrella del Mar!.
Cierto
día en circunstancias de persecución a los carmelitas, la Emperatriz Soberana
de los Cielos, acompañada de singular corte angélica y vestida con el hábito
del Carmen se le aparece a San Simón
en su celda y llevando en sus manos el escapulario se lo pone en sus hombros y
le dice: “Recibe, hijo mío muy amado,
El Escapulario de tu Orden, en prueba de mí especial benevolencia y singular
privilegio para ti y para todos los
Carmelitas. En el te hago una señal de predestinación ... él que tenga la
dicha de morir con esta especial divisa de mi amor, no padecerá el fuego del
infierno”.
Cerca
de 50 años pasaron de esta celestial visita a San Simón cuando la Virgen Santa
se manifiesta a su muy devoto hijo el Cardenal Jacobo Osa, antes de
elegir al sucesor del fallecido Papa Clemente V (Año de 1314) y le revela esto:
“Juan, porque he visto la devoción que
me tienes, he pedido y alcanzado de mí hijo que seas elegido Papa y Vicario
suyo en la tierra. Quiero que favorezcas a mi orden de Carmelitas... y que les
concedas (según lo he obtenido del Cielo)que los religiosos de ella y los a
ellos adheridos, llevando puesto el Escapulario, guardando Castidad según su
estado, y rezando el Oficio Divino... que si fueren al purgatorio, yo, como
Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones y méritos y especial protección,
les ayudare para que libres cuanto antes de sus penas, especialmente el sábado
después de su muerte sean sus almas colocadas en la Bienaventuranza".
Esto
lo Dijo María al Cardenal Osa, quien fue elegido Papa y tomo por nombre Juan
XXII, el cual despacho al instante una Bula en la que refería la aparición de
la Virgen y publica esta merced que adquirió María de su Hijo.A esta merced se
le conoce como el “Privilegio Sabatino” y todos podemos alcanzarlo, basta
llevar el Escapulario carmelita, guardar castidad según nuestro estado y Rezar
el Oficio, que puede ser suplido por el rezo del Santo Rosario y el ayuno los sábados.
Escapulario
significa “espalda”, es parte del hábito que usan los religiosos y cubre el
pecho y la espalda. Pero el escapulario del que a continuación vamos a hablar
es de menores dimensiones y esta ligado a la Orden Carmelita.
El
Escapulario son dos trozos de tela de lana café castaño unidos entre sí por
dos cintas, en un lado puede apreciarse el escudo carmelita o una imagen de Jesús
y en el otro la efigie de Nuestra
Señora.
Debe
ser bendecido e impuesto por un Sacerdote, si se gasta o troza el siguiente
Escapulario basta solo ponérselo
ya que la imposición ya fue hecha. Los Escapularios rotos o deteriorados es
recomendable ponerlos en la puerta de la casa o en algunos sitos de peligro como
signo de la protección de María.
El
Escapulario es un Sacramental, es decir un objeto de piedad como las Velas, imágenes,
ceniza, palmas, cruz, etc. No nos comunica la gracia (vida divina, como lo hacen
los Sacramentos) pero nos ayuda a amar a Dios, nos “recuerda” algo es un
signo de la presencia de Dios.
Es
recomendado por multitud de Santos y de Papas y por su medio Dios ha concedido
miles de conversiones y milagros. Recordemos que el escapulario no es un objeto
mágico o de superstición como algunos creen, Dios es el que obra no el objeto.
Llevar
el Escapulario es un compromiso, debemos imitar a María y evitar el
pecado, solo así podremos hacernos participes de las promesas que da la
Virgen María.
Ente
los prodigios con que Dios se ha complacido mostrar su amor para con nosotros
por medio de escapulario carmelita están:
1.-
Un Hombre que traía el Escapulario trata de suicidarse varias veces y en todos
sus intentos falla hasta que reacciona y considera que es el escapulario lo que
no le permite lograr su objetivo, se lo quita se arroja al río y aquel
desgraciado muere ahogado. San Claude de la Columbiere nos explica esto:
“Morirá, cierto, pero sin su escapulario”
2.-
San Alfonso Ma. De Ligorio y San Juan Bosco, dos santos enamorados de María
vistieron el Escapulario, después de muertos, sus vestiduras sacerdotales con
que fueron enterrados estaban desgarradas
y destruidas, pero sus escapularios se encontraron intactos. El Escapulario de
San Alfonso se encuentra en la Casa de los Redentoristas en Roma.
3.-
En la Playa cierto grupo de jóvenes fueron a divertirse, una muchacha penso
quitarse su escapulario para nadar pero no se lo quito y así se metió al agua,
cual será su sorpresa al ver que el mar se embravece y un compañero
se ahoga y ella esta apunto de morir también, pero gracias a la mediación de
María y de su Escapulario salió ilesa.
Estas
y otras historia pueden contarse del Escapulario...
¿Tú ya lo llevas? ¿No?
¡Pues que es
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